Tres (parte 2)

Esta noche la he dormido muy mal, tanto que no pude completar una hora seguida de sueño. Y si lo pienso creo que no tenía mucho sentido porque yo misma he fantaseado con tener relación compartida con Selma y Julio; no de hoy, desde hace años. Y es que no concibo la idea en un … Sigue leyendo Tres (parte 2)

El demonio que se mete en mi cama

No podría asegurar quién fue… o qué. Aunque la sensación volvió una semana después, también en la madrugada. Ya estaba dormida, no había bebido alcohol ni tomado nada que pudiera provocarlo. Apenas cenamos y Julio y yo nos fuimos a acostar temprano. Mi primera sensación consciente fueron los jalones en el pantalón de mi piyama … Sigue leyendo El demonio que se mete en mi cama

La cadena de ADN

Todavía estaba dejando mi mochila en la butaca cuando Azalea se acercó y me dijo al oído que necesitaba de mi ayuda, porque un chico de tercero se la quería coger y ella también tenía ganas. La miré sin saber si la había escuchado bien, y ella fue más específica: «a la hora del descanso … Sigue leyendo La cadena de ADN

El problema de desnudarse ante alguien más

Verme en el espejo de alguien con quien he tenido intimidad, ha llegado a ser magnífico o devastador. Lo que sucede durante el acto —creo yo— es perdonable siempre, por muy tímida o salvaje que una haya sido. Lo que deja secuelas permanentes es la sensación que se tiene al recoger la ropa, al vestirse … Sigue leyendo El problema de desnudarse ante alguien más

Yo, mi vestido corto, el Calavera Rodríguez y su erección de miedo

Olvidé la presentación para la reunión de las 11:00 am. Me acordé cuando llegué a la oficina y hallé a todo mundo en la sala de juntas. Estaba segura de haber dejado la USB en la mesita de la entrada de mi casa. Sin perder un instante, me salgo para regresar por ella, pero algún … Sigue leyendo Yo, mi vestido corto, el Calavera Rodríguez y su erección de miedo

Su inevitable necesidad de quietud

A la hora del amor se está a merced del otro en todos los sentidos. Y no sé si esté bien o mal, pero una necesita percibir un poquito de control. Y ese momento viene al sentirlo eyacular, en su jadeo ronco y viril que me pone chinita la piel; en la repentina tensión en … Sigue leyendo Su inevitable necesidad de quietud