Las apariencias engañan

Día uno. Las apariencias suelen engañar. Trabajo con audífonos puestos para que nadie me hable, para escucharles si quiero husmear, para evadirme si necesito dejar de pensar. Mientras diseño la fuente tipográfica que me han confiado para un cliente importante, reviso mis correos y me paseo por alguno que otro blog; y luego vuelvo a … Sigue leyendo Las apariencias engañan

Anuncios

Mi cigarro color fucsia

En las últimas semanas se ha vuelto imposible escribir en mi blog. Este es un nuevo intento, y no sé cómo vaya a salir. De un día para otro me sentí traicionada por el mundo, enojada con las personas de mi derredor; creo que más bien estoy furiosa conmigo misma. Ese día, a media mañana, … Sigue leyendo Mi cigarro color fucsia

Como me como las mitades de naranja

Cuando desperté la noche estaba cayendo. Lulú se había sentado en el silloncito contiguo al mío; no sentí cuando llegó, como tampoco recordaba haber estado viendo una película. Ella traía un vestido muy sencillo de rayón, blanco, con estampado de flores negras. No era muy bonito pero se le veía tan bien que me hice … Sigue leyendo Como me como las mitades de naranja

Persecución

Amanecí observándola. Ella iba casi sin ropa, en lencería y un abrigo abierto que mostraba más que proteger, y yo la veía indestructible y frágil, ajena y cercana. De alguna manera me parecía familiar verla caminar, huyendo entre el tráfico de las mañanas en Nueva York. El perseguidor salió a buscarla y yo me fui … Sigue leyendo Persecución

Adiós, Normanda

No había vuelto a soñar a Elena desde que era niña, hasta esta noche. No hubo nada especial en el sueño, no recuerdo ninguna acción ni nada; solo el hecho de que era ella. Sería la impresión de estarla soñando que me despertó. Y me encuentro atrapada en el mismo punto en el que estaba … Sigue leyendo Adiós, Normanda

Hasta olvidarme de ti

Hacía tiempo que no veía tu mirada tan llena de vida ni tu sonrisa tan transparente. Recordé tus manos con la firmeza de hace cinco años, cuando podías acariciar mis rodillas y llevarme de la risa al deseo al cinco para las diez en el asiento de tu coche viejo, afuera de la casa de … Sigue leyendo Hasta olvidarme de ti

El trono de la Reina

Sonó el timbre del recreo y salí del salón corriendo para ganar lugar, y trepar el asta bandera del patio. Yo no era ágil y nunca había estado cerca de despegarme del piso para ver la fuente de la casa de al lado, la que veían quienes eran capaces de subir hasta medio poste; pero … Sigue leyendo El trono de la Reina